Antes de fabricar una etiqueta resinada, conviene definir bien la medida final. Un tamaño mal calculado puede afectar tanto la legibilidad del logo como su aplicación sobre el producto.
Medí el espacio disponible, no solo el logo
El primer paso no es decidir "qué tan grande quiero mi logo", sino medir el espacio real disponible en el producto, vehículo o prenda donde va a aplicarse. A partir de ahí se define el tamaño máximo posible.
Considerá la distancia de lectura
Una etiqueta que se ve de cerca (un packaging de escritorio) puede ser más chica que una que necesita leerse a distancia (un cartel de local o un lateral de vehículo).
Si tu logo es más ancho que alto (o al revés), la forma rectangular u ovalada suele aprovechar mejor el espacio que una circular. Podés probar distintas proporciones directamente en el configurador 3D antes de decidir.
Cuando tenés dudas
Si no estás seguro de la medida, lo más simple es enviarnos una foto del lugar donde se va a aplicar, con una referencia de escala (una regla o un objeto conocido al lado). Así podemos ayudarte a definir el tamaño antes de avanzar con la producción.